Llevaba semanas viendo fotos de Charco Prieto y por fin me decidí: un martes a las siete de la mañana arranqué pa' Bayamón. Aposté por el día de semana temprano y valió cada minuto de alarma — el estacionamiento junto al puente estaba casi vacío y, por un rato, sentí que la cascada era mía sola.
La trepada
Desde la entrada el camino sigue el río aguas arriba, todo piedra y un poco de barro. Nada de letreros ni trail marcado: te guías por el agua. La primera charca aparece rapidito y ahí está el truco del día — hay que trepar un cantito por la roca pa' seguir subiendo. No es nada extremo, pero las piedras estaban mojadas y resbalosas, así que me alegré mil veces de haber traído tenis viejos con buen agarre en vez de chancletas.
Después de esa primera subida llegó el premio: la charca grande y el salto principal. El agua fría como un cubo de hielo, clarita, y el sonido de la caída tapando todo lo demás. Me tiré, grité por el frío, y me quedé un rato largo flotando mirando pa' arriba.
Lo que me hubiera gustado saber
Llega temprano de verdad. Cuando iba bajando ya subía gente, y los fines de semana esto se llena. Antes de las 8am es la movida.
Zapatos con agarre, no negociable. Toda la subida es roca mojada.
Lleva tu basura de vuelta. Vi un par de botellas tiradas y me dolió. Esto se mantiene lindo si cada cual carga lo suyo.
Ojo con la lluvia. Si llovió fuerte o amenaza lluvia, no subas — el río crece rápido y se pone peligroso de verdad.
¿Vale la pena?
Para estar a media hora del metro, Charco Prieto se siente como otro mundo. Es de esos sitios que te recuerdan por qué uno se mete en estos líos de madrugada. Ya es de mis favoritos cerca de San Juan, y voy a volver — la próxima con más tiempo pa' explorar las charcas de arriba.
Te dejo el video de la subida aquí abajo. Si te animas a ir, marca el spot en el mapa pa' las coordenadas exactas y el parking. ¡Nos vemos por allá! 🌊

